lunes, 6 de agosto de 2007

Fidel Castro promete trato justo para boxeadores desertores

Tomado de: ¨voanews.com¨
El presidente de Cuba, Fidel Castro, anunció que los dos boxeadores cubanos que retornaron al país, luego de una aparente deserción durante los juegos Panamericanos en Brasil, serán tratados con justicia y no serán arrestados.
Castro expresó en un artículo del periódico estatal Juventud Rebelde, que los hombres realizarán tareas decentes en futuros trabajos.
El campeón olímpico de boxeo, Guillermo Rigondeaux, y Erislandy Lara, fueron encontrados el pasado jueves en la playa cerca de Río de Janeiro, luego de haber faltado a sus compromisos deportivos en los juegos Panamericanos realizados en Brasil.
Los medios de comunicación estatales señalaron que los dos deportistas arribaron a Cuba el domingo temprano.
Informes de prensa dan cuenta que los boxeadores firmaron contrato con promotores de boxeo alemanes, pero aparentemente cambiaron de idea y aceptaron volver a Cuba, después de haber sido detenidos por la policía de Brasil y por tener sus visas de permanencia vencidas.
Castro culpó al dinero estadounidense por las deserciones.

Deportan a púgiles cubanos

Tomado de: ¨laopinion.com¨
Los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara, que estaban detenidos en Brasil tras haber abandonado la delegación en los Juegos Panamericanos, llegaron ayer deportados a la isla, donde el presidente Fidel Castro aseguró que no sufrirán represalias carcelarias.
En una escueta nota en la televisión estatal cubana, se indicó que los deportistas arribaron a esta capital en la madrugada y se los llevó a una casa donde pudieron ver a sus familiares.
El peso gallo Rigondeaux, bicampeón olímpico y mundial de boxeo amateur, y el welter Lara, campeón mundial amateur, fueron localizados esta semana en una playa cercana a Río de Janeiro, donde la policía braisleña asegura que estuvieron de parranda y acumularon una exorbitante cuenta.
"A estos ciudadanos no los esperan arrestos de ningún tipo ni mucho menos métodos como los que usa el Gobierno de Estados Unidos en Abu Ghraib y Guantánamo, jamás utilizados en nuestro país", manifestó Castro, en una de sus habituales reflexiones publicadas en el periódico Juventud Rebelde.
Tanto Rigondeaux como Lara no se presentaron para el pesaje en sus categorías durante los pasados Panamericanos, quedando desclasificados.
Aún no se ha aclarado los motivos de la desaparición de ambos, pero la empresa promotora alemana Arena aseguró haber ganado su confianza y logrado un contrato con ellos por cinco años para saltar al profesionalismo.
"No fueron trasladados a una prisión. Permanecieron en el mismo hotel donde se alojaban bajo control de la Policía Federal. Los boxeadores le comunicaron que habían cometido un error y estaban arrepentidos. Se negaron a recibir a un ciudadano alemán, que de inmediato se interesó por ellos, cumpliendo instrucciones de la empresa mafiosa", agregó Castro en su escrito.
Castro escribió una columna de opinión anterior en la cual acusaba a los púgiles de ser deportistas mercenarios, seducidos con dinero para abandonar al equipo de su país en la contienda. Ambos eran medallas de oro seguras para Cuba Según el gobernante, se procedió a realizar los trámites consulares, mientras incluso parlamentarios alemanes trataron de intervenir a favor de la empresa germana que dijo haber gastado 2 millones de dólares en organizar el abandono de sus responsabilidades.
Durante los días previos se mencionó que ambos atletas se encontraban en Turquía.
En Cuba no existe el boxeo profesional, pero el nivel del deporte es elevado, por lo que muchos de los púgiles suelen ser tentados con ganar fortunas tras abandonar la isla.
Los planes provisionalmente trazados por las autoridades, según Castro, contemplan que una vez deportados a Cuba se los aloje en una casa de protocolo, para permitirles ver a sus familiares, y hasta facilitar su contacto con la prensa.
Posteriormente, se "les ofrecerán tareas decorosas y en favor del deporte de acuerdo con sus conocimientos y experiencia", señaló el mandatario, al tranquilizar también a las autoridades brasileñas sobre el futuro de estos jóvenes.

domingo, 5 de agosto de 2007

Fidel Castro da garantías a boxeadores desertores

Tomado de: ¨diariolibre.com¨
Los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara, que estaban detenidos en Brasil tras abandonar sus puestos en los Juegos Panamericanos, llegaron ayer deportados a la isla, donde el presidente Fidel Castro aseguró que no sufrirán represalias carcelarias por su actitud.
"Carecían de documentación", explicó Castro en una de sus habituales reflexiones publicadas en el periódico Juventud Rebelde.
Paralelamente, en una escueta nota de corte estatal, se indicó que los atletas arribaron en la madrugada y se les llevó a una casa donde pudieron ver a sus familiares.
"No fueron trasladados a una prisión. Permanecieron en el mismo hotel donde se alojaban bajo control de la Policía Federal. Los boxeadores le comunicaron que habían cometido un error y estaban arrepentidos. Se negaron a recibir a un ciudadano alemán, que de inmediato se interesó por ellos, cumpliendo instrucciones de la empresa mafiosa", agregó el mandatario.
"A estos ciudadanos no los esperan arrestos como los que usa el Gobierno de Estados Unidos en Abu Ghraib y Guantánamo, jamás utilizados en nuestro país", manifestó Castro.

Boxeadores deportados de Brasil, nuevamente en Cuba

Tomado de: ¨abc.com¨
Los boxeadores cubanos de élite mundial Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara fueron deportados por Brasil tras expresar arrepentimiento y llegaron ayer a La Habana, donde según Fidel Castro no serán arrestados, luego de desertar de los Juegos Panamericanos. Es la primera vez que La Habana admite a deportistas que intentaron desertar.
Los púgiles “se han trasladado provisionalmente a una casa de visita donde tienen acceso sus familiares”, tal y como lo dispuso Fidel Castro, anunció la televisión local, en lo que constituye la primera vez que Cuba admite a deportistas desertores.En un artículo publicado ayer domingo, el convaleciente presidente cubano, que había acusado de “traición” a los dos boxeadores, dijo que se “les ofrecerán tareas decorosas y en favor del deporte de acuerdo con sus conocimientos y experiencia”, lo que supone que no volverán a subir al ring.“A estos ciudadanos no les esperan arrestos de ningún tipo ni mucho menos métodos como los que usa el Gobierno de Estados Unidos en (los centros de detención de) Abu Ghraib y Guantánamo, jamás utilizados en nuestro país”, dijo Castro, en su comentario publicado en el diario Juventud Rebelde.Rigondeaux, campeón olímpico de Sidney 2000 y Atenas 2004 en 54 kilos, y Lara, monarca mundial de los 69 kilos, abandonaron el 22 de julio la Villa Panamericana antes de competir en los Juegos de Río de Janeiro, y fueron hallados sin documentos el jueves por las autoridades brasileñas en una playa cerca de esa ciudad.Los púgiles declararon que habían cometido un error, que estaban arrepentidos y querían volver a Cuba, y fueron llevados a un hotel bajo custodia de la Policía Federal brasileña a la espera de los pasaportes, entregados luego por el consulado cubano.Para el convaleciente Fidel Castro, el caso indica “dónde el deporte y la política se mezclan, en busca de soluciones correctas y de principios, por encima de aficiones y amarguras”.Según analistas, la deportación de los boxeadores selló un caso que pudo haber enturbiado las relaciones entre los gobiernos de Brasil y Cuba.